marzo 4, 2016

Homenaje a un gran artista: Pancho Cárdenas

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La Madre Tierra es una deidad que aparece en diferentes mitologías.

Representa a la tierra, porque la tierra es la madre del principio de la vida.

 

La extensa obra de Pancho Cárdenas nos lleva a transitar desde los orígenes de nuestra cultura -el anclaje a raíces preestablecidas-, hasta las cadenas que nos sujetan al adoquinado y el absolutismo de una autoridad despreocupada. Conforme visualizamos la complejidad de cada una de sus obras, vamos andando un empedrado y tropezando con sátiras erigidas en atrevidos reproches. Pancho tiene la enorme virtud de ser un hombre complejo, tanto como su naturalidad le permite. La franqueza develada es su máxima expresión. Así, con esta misma disimulada gentileza, nos arroja a una hondonada de la que nos es difícil escapar. Pancho juega con doctrinas elementales obligándonos a cuestionar el epílogo substancial de nuestra esencia. ¿Qué somos por naturaleza? Él dice “Somos un grano de arena”. Piel de arena, un conjunto de composiciones concentradas en símbolos nativos de poblaciones oriundas. ¿Oriundas? Pancho nos acerca repentinamente a otras culturas; las retoma haciéndolas nuestras. El medio oriente se ve cercano, la naturalidad del enunciado se describe básicamente en la palabra Fusión. Nos vemos entonces reducidos a una partícula de este algo que Pancho revela: la importancia de pertenecer. La oportunidad de fusionar ideas para continuar creando. El anclaje rompe cadenas cuando nos descubrimos capaces de enunciar nuevas doctrinas. El pensamiento toma un fresco de aire. Aquí la mayúscula, el escultor se hace poeta; él pinta, inventa y luego concibe. Fecunda como la tierra. Nos envuelve en un halo de autonomía. El desembarazo cobra atrevimiento. La soltura de sus obras conlleva a la rebeldía. El maestro se transforma para corresponder a una realidad auténtica y de pronto, sin saberlo, vinculamos con él, unimos fuerzas, comunicamos, nos volcamos en esta espontaneidad propuesta luego de un largo transitar por los orígenes, el inicio: La madre tierra. Seamos parte de un todo que difícilmente comprendemos y sin embargo nos exime de un escenario de eslabones, ataduras y grilletes. Seamos parte de un vuelo. Rompamos ligaduras. Seamos cómplices en un viaje que se nos presenta sin pedir nada. Subamos a ese camello, cabalguemos, apoderémonos del águila y abracemos a estas palomas disimuladas en la obra de un gran maestro. Contribuyamos a la Celebración del Fuego Nuevo. Aprovechemos la oportunidad para renacer y liberar encadenamientos. Yo agradezco enormemente a Pancho, con la esperanza de algún día poder manifestar substancialmente lo que me causa su Arte: una pincelada ágil que muestre la holgura de cualquiera que sea mi antojo. Pancho Cárdenas representa al despojo mismo, su destreza es absoluta.

Una fuente inagotable de sabiduría que plasma sin la intención inevitable en los que tenemos la oportunidad de apreciar su obra: filosofía franca que nos invita a coexistir. Seamos un grano de arena prolongado. Habitemos en ésta, La madre tierra, convergiendo bajo el principio básico de la osadía de vivir.

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