enero 16, 2016

Presentación Exposición Re-Inicios

 

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Gracias Tere. Gracias Iram. Gracias a mi adorada Gata por darme la oportunidad de estar aquí con ustedes.

Pensé mucho en qué podría decir con respecto a la obra de estos grandes artistas; entonces descubrí que más allá de cada una de sus creaciones, son seres únicos, distintos incluso entre ellos mismos. Fue aquí donde me pregunté qué similitudes los invita a coincidir en este espacio y no nada más eso; también cuestioné la razón que tuvieron para invitarme a mí a presentar este evento. Así fue que me vertí en ellos, pasé días estoqueándolos; dilucidé durante horas hasta que por fin resolví la ecuación. Hoy me atrevo a presentarlos como uno mismo, plagiando parte de sus experiencias, y acogiendo sus letras como mías para compartir con todos ustedes el proceso de creación que determina la vida de estos seres maravillosos, únicos y semejantes a la vez.

Me atrevo también, a incluirme en sus vivencias.

 

Comienzo:

Le preguntan de dónde viene su inquietud, esta necesidad a veces desequilibrada de escribir. Ella dice que le viene del alma, en su caso desquebrajada desde el nacer.

Allá se mira la eternidad. Se cobija bajo el cielo que toca la tierra y se moja de mar. Observa al infinito y las interrogantes golpean descuidadas. El silencio desgaja impetuoso con el inconsciente. Acaba la paz. La mente se nubla por segundos, recrea los episodios más lastimeros; llora, grita, se dobla ante el momento que escapa. Pequeño despegue de su realidad. El ruido disminuye, el oleaje estrella vehemente contra reminiscencias absurdas de una vida eternamente en paralelo.

No pertenezco.

“La vida me ha tratado mal; he sufrido burla y violencia, humillación, desprecio y soledad. Durante mi niñez construí un escaparate de sublime fantasía, supe crear un mundo interno en donde estar a salvo. De pronto la razón me llamaba, pero yo conocía bien el camino de vuelta a ese otro infinito; espacio de creación.

Él es un Alma. Un alma vieja. Alma ilusa. Ilusión eterna.”

Juntos retozan entre papeles garabateados con lágrimas y susurros perdidos en los olvidos de un viejo cajón. Le preguntan de dónde viene su inquietud. Ella dice que le viene de la sensibilidad; quimeras alimentadas por los ensueños de otros.

La pintura es parte sustancial en sus vidas. En principio, quizás para desahogar los sentimientos que del alma se desbordan. Luego, en la búsqueda constante de encontrar el camino para romper las fronteras del tiempo y ramificarse. Cuando pintan entran en un estado profundo de reflexión, un momento de trance que les permite descubrir más allá de lo urbano.

“Tan perfectos como su obra visual.

Pintan… pintan lo que ven, lo que sienten, lo que la percepción misma les incita a expresar.

Ellos son color, textura y forma. Aprendieron la teoría, luego la técnica. Crearon un estilo, experimentaron con otras inventivas y descubrieron un mundo infinito de posibilidades.”

Ellos pintan, dibujan, esculpen, escriben. Son enamorados virtuosos, filósofos de la vida, maestros innatos de la expresión.

Luego concilian; se vierten los matices, abrazan la existencia misma. El dolor fluye, la nostalgia emana, salta la alegría; los tiempos obscuros marchitan para culminar en un llamado jubiloso de luz. La palabra misma reverdece, cada pincelada resulta perfecta, el pensamiento se disuelve en la substancia. Detrás de la sombra resurgen las almas en un principio desquebrajadas; exhalamos aliento, espíritu y voluntad. El arte se vuelve un todo.

Sólo entonces, pertenecemos.

Artistas que comparten una misma visión: plasmar su esencia en cada uno de nosotros, mostrarnos el fuego que llevamos internamente, la pasión impetuosa que nos conduce de forma impulsiva.

Nos creemos soñadores en búsqueda de una inmortalidad que ya hoy nos engrandece. Somos seres espirituales; hemos llorado ante nuestro destino por sabernos diferentes. Somos voces desgarradoras aclamando legitimidad. Para nosotros la inexistencia es insostenible. Vivimos con la esperanza de conectar y deseamos, más que nada, trascender.

Me considero testigo del trabajo constante, de la lucha inminente, del esfuerzo firme, pero ante todo: De la Intención.

Hoy les agradezco que me acojan como parte de ustedes. Y me atrevo de nueva cuenta a subrayar:

No seamos susurros perdidos en los olvidos de un viejo cajón.

Exaltemos cada minuto de esta tarde. Hagámonos partícipes, cómplices; tratemos de comprender la esencia de estos maravillosos artistas, que hoy nos abren la puerta a un universo distinto.

Deleitémonos pues, en profunda contemplación.

A todos ustedes, les doy la bienvenida y les pido un fuerte aplauso.

 

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